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jueves, 21 de noviembre de 2013

Dark side of my heart IV Resucitación

No estaba seguro de que cambio quería, así que ese día, en aquel parque, los 2 juntons, empezamos a habar y sin decirnos nada, pero en un momento, le dije de ir a un banco, y ella se sento al lado mío y decía que estaba cansada y echó sus piernas sobre mí, con mi permiso claro.
Y entonces en aquel banco, al tiempo de estar sentados mirando a la nada, me puse de pie, y me estiré preparandome para decirle lo que sentía, y ella estaba sentada mirandome.

Asi que me reuní de valor, y me senté a su lado, le cogí la mano y le dije que le quería desde hacía muchisimo tiempo y que había sido un auténtico imbécil, que me arrepentía y que había cambiado, y ella miró al suelo, note que realmente le defraudé, y ella no quería volver a pasar lo mismo, tenía miedo.
Entonces le dije que podría darme una oportunidad para poder ser su novio, si me dejaba demostrarle que había cambiado, que le quise, y que le quería, por que había marcado mi vida como pocas personas lo habían echo, y ella dijo que sí, pero  no estaba muy segura (hasta que tiempo después me dijo, que había aceptado por que le había dado pena), realemente la desesaba con locura, y me hizó feliz, realmente no me lo esperaba, pensé que se había olvidado de mí, pero en esas charlas que tuvimos, me demostro que aunque haya pasado todo eso, le seguía importando, y que habia cometido errores con tal de olvidarme, y la verdad, es que, yo  hice lo mismo.
Ella pensaba que durariamos poco, como aquella vez,  pero le demostre de verdad que le quería, durante el verano, todos los dias que pude, fui a verle a su pueblo para que ella, no tuviera que gastarse su dinero para ir a la cuidad donde vivo. Y esos días hasta que empezaron las clases fueron meses, sentados juntos, hablando, recuperando el tiempo perdido,  haciendole reír, y recuerdo que normalmente ella si estaba cansada, me sentaba en el suelo, dejé que me manejara como a un muñeco para todo lo que quería, me solía sentar en el suelo, me abría las piernas, y se sentaba delante mío y  apollaba su cabeza en mi pecho, y se dormía, a la vez que le decía que le queria de verdad, que estaba arrepentido le cogía las manos, y se las apretaba.
Soliamos hablar demasiado, y así aprendió a callarme con besos espontáneos que me hacían sentir vivo.
Resucité y volví a sentir, gracias a la luz de sus ojos al mirarme.

1 comentario:

  1. Luca! Tengo que felicitarte porque te ha quedado muy bien el blog, voy a intentar seguirte que no se porque no me deja... Mucha suerte y sigue escribiendo!
    Un beso :)

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